!QUÍTAME EL MIEDO¡

El pasado lunes, día 10 de octubre, los medios de comunicación se hicieron eco del número de víctimas mortales habidas como consecuencia de los accidentes de tráfico sucedidos el fin de semana anterior.

Veintinueve personas fallecieron en las carreteras españolas, de las que once fueron motoristas.

Pese a lo nefasto de la estadística, el contrapunto lo siguen poniendo las asociaciones de conductores y las manifestaciones, espontáneas o no, de los motoristas cuyas pretensiones y exigencias al gobierno se desarrollan en la línea de la eliminación de los controvertidos “quitamiedos”.

Esta exigencia, mostrada de forma exacerbada, demuestra que los manifestantes y sus representantes se arrogan unos derechos sin caer en la cuenta que el resto de los mortales también tienen derechos que exigir, y también tienen el derecho a ver esos quitamiedos en las carreteras de nuestra geografía.

Y llegados a este punto cabe preguntar: ¿Son peligrosos los quitamiedos o lo son los conductores?.

Observando la realidad que nos rodea podemos llegar a la conclusión de que muchos conductores-pilotos, creo con mas asiduidad los “moteros”, cargan al resto de conciudadanos con sus mas cínicas e infames pretensiones. ¿Es mas equitativo que se quiten o modifiquen los quitamiedos o es mas equitativo reducir la velocidad en una curva?, por ejemplo.

Un accidente de circulación debería ser el resultado de una circunstancia ajena a la actuación de un conductor, sin embargo, en la mayoría de los siniestros existe una gran dosis de responsabilidad del mismo. Esto se traduce, de forma pedagógica en el siguiente ejemplo:

Cuando un motorista, que circula a velocidad moderada, se estrella contra un quitamiedos porque ha derrapado en una curva que tenía un charco de aceite, esto sí que es un desafortunado accidente, sobre todo si en ello a perdido la vida. Sí por el contrario el anterior motorista atacara la misma curva, sin la mancha de aceite, y con una velocidad superior a la establecida y, como consecuencia, se mutilara bajo el mismo quitamiedos, esto sí que sería tan lamentable como el caso del motorista anterior, pero el accidente lo habría provocado nuestro motorista por hacer alarde de una conducción ilegalmente temeraria. ¿Se capta la diferencia?.

Por desgracia, el segundo supuesto del motorista temerario es lo mas común. Muchos conductores son, y nos hacen víctimas de su poco civismo y mala educación vial.

Señores moteros, no sean tan frívolos en sus demandas: la valentía no se puede confundir con la temeridad, temeridad que muchos de los casos nos sale muy cara al resto de usuarios de las vías públicas, porque las intervenciones y tratamientos médicos tienen costes muy elevados. Desahóguense en los lugares previstos para ello... aunque les resulte un poco mas caro económicamente y dejen “vivir” a los demás.

Para concluir, yo voto (si es que existe algún referéndum al respecto) por los quitamiedos, eso sí, que los pongan mas blanditos. Me gusta verlos en los bordes de la carretera porque me dan seguridad, al menos psicológica.