FEDERICO
En su locura escondió su grandeza,
y tanto era su ingenio, que locura y cordura
en su alma perduran
trazas de noble negrura.
Valentía desbordada acusó el infeliz
al descubrirse un alma libre
que atrás dejó la montaña
para buscar la paz en la cueva.
Rey de la derecha y la izquierda
cansados del vil desfilar,
entre putas, infantas y mierda,
y con el se van a esconder
en el gran castillo de la locura.
Y a Platón que lo ve todo
enseñó su verbo recto
que para subir a los picos
sólo quiere fuertes y rubios, pero no vizcos.
Payasos que funamulan en lo alto,
y por ello desprecian a los enanos,
que no son enanos sino hermanos,
que muy pequeños se ven si los miras hacia abajo.
Y a la mujer también le habló,
para ensalzarle la amargura
que pesa sobre el ser amado
que es un medio entendido como un remedio,
y así poder lograr su fín.
©José Manuel Cuesta