FAUSTO

A Margarita yo condené

al centro de este averno,

al que infausto Fausto atrajo

ávido de tanto saber

y engañado por el maligno.

 





 

Sin perdón ni consuelo deambula

el Fausto de la codicia

porque ha perdido a su amada

y por ello se confina

al penal de la ignominia

 


 


 

Mefistófeles ríe oportuno

al haber conseguido, dos en vez de uno