CHISPAS DE MI YUNQUE I



 

PRIMERA PARTE:

ÉTICA

CHISPAS DEL YUNQUE

Ahí está el hombre, el poeta; un bloque de

cultura (sensaciones, ideas, sueños, triunfos y fracasos) que la vida ha ido fundiendo

y acrisolando en su alma, con el paso del

tiempo. Sobre el mismo se depositan diversas circunstancias vitales o ambientales, eso sí,

templadas al rojo vivo por el fuego de su inspiración. Cae el martillo del verso con su ritmo

y su magia., y el yunque estalla en una fiesta de armonía y color, por medio de la palabra:

Es el POEMA

Con la necesidad

del llanto o la sonrisa,

la plegaria o el beso,

la reflexión, el grito o la ironía;

estos son los poemas que brotaron,

sin orden ni concierto,

como CHISPAS, del yunque de mi vida.

Quejas de un ciego corazón que choca en todas las esquinas.

Olas de amores, dudas y esperanzas

muriendo en las arenas de mis días.

Ecos de una canción siempre

olvidada que de niño escribió la fantasía

y hoy llegan a mis versos con el ritmo

de misterosas, viejas melodías

¿Chispas

quejas

olas,

ecos?

Intento defiir lo indefinible;

¿no será este fracaso POESÍA?

 * * *

ESTADO DE GRACIA

Sobre la filigrana

de un canecillo

esculpido en el claustro

de Santillana,

se encendía la queja

de un pajarillo,

igual que en los oficios de la mañana,

sobre su candelabro

la luz de un cirio.

El eco replicaba

desde una esquina

la salmodia inefable

del monje mínimo,

y pensé que a mi vida

le haria falta

ser eco de aquel salmo-plegaria-trino,

para alcanzar un día,

como un milagro,

el estado de gracia de lo sencillo.

* * *

BELLEZA Y POESÍA

Para fundir belleza en poesía

Desnuda las palabras y las cosas,

no envuelvas en epítetos las rosas

que pueden marchitar su lozanía.

Como el ave desgrana su armonía,

o tiemblan las estrellas silenciosas,

o vuelan, al azar, las mariposas,

sin pentaramas, cánones ni guía.

Como camina el sol desde levante

escanciando rocío en las corolas,

o el mar besa a la tierra con sus olas

en beso fervoroso e incesante,

como se enciende un trigo de amapolas

o de emoción el rostro de un amante

* * *

DEJARSE LA PIEL

En el amor y el poema

hay que dejarse la piel,

como se entraña en el telar, la araña,

como la abeja en su panal, la miel.

Liba caricias amante

en la flor de tu pasión,

teje tus versos, poeta,

con fibras del corazón,

esa madeja escarlata

que tu vida devanó,

con tus sueños y fracasos,

tu alegría y tu dolor.

* * *