A LA ESPOSA
Con la flor que me perfuma
espero la vida entera
que ella me dió, por vera,
en promesa tan sincera.
Fiel aliada encontré
y mil batallas libré
sabiendo que mi lado batía
sus armas de acero y carmín.
Por la lealtad tan entera
descubrí en ella la fe
de saber poder dormir
y despertar sin ver fronteras.
Y presto en su vientre engendró
la mas pura leyenda
que preñada de un guerrero quedó,
para azote de los males.
Y allí donde ella besó
una mejilla se sonrojó
del niño que parió,
para el colmo del dolor
©José Manuel Cuesta